Enfermo y terco (Maléfica al borde…)

junio 08, 2007


He pasado una semana realmente agotadora. El lunes estuve con mi papá en la emergencia de la Policlínica Metropolitana (después escribiré acerca de ese caos), donde le practicaron una fibrobroncoscopia con lavado pulmonar, le hicieron una biopsia y de paso le pusieron una válvula de Heimlich porque tenía un neumotórax.

Estuvimos en la clínica desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, casi en ayunas. Y mi pobre padre salió de allí como si hubiera recibido una paliza.

Después vino la espera, llena de inquietudes, porque las posibilidades no eran nada agradables. Podía ser una gama de cosas incluyendo la tuberculosis, una micosis o un cáncer pulmonar.

Y mientras, los inconvenientes para mi papá de cargar con ese tubo guindando del costado.

Por fin, ayer fuimos a que le hicieran una radiografía para ver si se había cerrado el neumotórax y conocer los resultados de laboratorio. Tuvimos muy buenas noticias porque no es ninguna de las enfermedades mencionadas sino una infección por una bacteria llamada Haemophilus influenzae que se le va a quitar con unas inyecciones, nebulización y pastillas.

¡¡ Y entonces comenzó nuesto KARMA!!

Porque mi papá es más necio que el carrizo y tiene una especie de paranoia con los medicamentos. Comenzó negándose a inyectarse porque había comido. Después, una quejadera porque tenía gases y eso era producto de las pastillas (porque lo hice tomarse las dos al mismo tiempo). Para rematar que no se iba a beber el batido proteico porque lo llenaba mucho.

Para colmo, esta mañana tampoco se quería dejar inyectar porque NO había comido. (??!!!) Total que me arreché y ni lo dejé hablar, le dije que se iba a poner esas dos inyecciones y punto, que dejara de joder porque si estuviera hospitalizado le pondrían mil vainas y ni se enteraría.

Entonces dijo que se la ponía pero que me tenía que quedar para ver si tenía alguna reacción desfavorable (supongo que para llevarlo de nuevo a la emergencia) pero yo agarré mi cartera y arranqué para mi trabajo, a ver si descanso un poco de tanta terquedad y necedad.

¿Será que a estas alturas de la vida uno puede darle unos correazos a sus padres, por su propio bien?

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