¿Dejá vú o cuando el destino nos alcance?

enero 31, 2013


Cuando yo era niña, en mi casa había unas revistas de gran formato que eran acerca de la China. No sé quien las compraría ni por qué, el caso es que me llamaban mucho la atención.

Las revistas tenían montones de fotos donde aparecían muchos niños y jóvenes, perfectamente vestidos, maquillados y formados ya fuera en eventos musicales, culturales o deportivos. Todo tenía mucho color y la gente se veía super organizada.

También me llamaba la atención las fotos de las calles. Grandes plazas, todo limpio y muchos murales en las paredes. Estos murales tenían cosas escritas que (traducidas en la leyenda) hablaban acerca de la patria, el trabajo, la cultura. La mayoría de las imágenes de esos murales eran personas representando médicos, soldados, obreros, campesinos y todos tenían mirada soñadora y determinada (viendo al futuro supongo) y ropa muy parecida. Además siempre aparecía el retrato, sobre fondo rojo, de un señor llamado Mao que parecía omnipotente y omnipresente, que lo controlaba todo.
Ayer tuve un “dejá vú” cuando pasé por cerca del Barrio Adentro 2, que está en Chuao, y ví unos murales parecidos a los de las revistas chinas de mi infancia (sin las calles limpias). Era el mismo estilo de rostros, salvando las diferencias en la forma de los ojos y color de la piel. Me quedé esperando ver a Mao.

Recordé lo que aprendí después acerca del Ejército Rojo. Inclusive me llegaron imágenes de una película (creo que se llama “El Violín Rojo”) donde la cultura universal (no tradicional china) fue arrasada y desterrada. Recordé la película “Ni uno menos” y pensé que niños de esos pueblitos nunca aparecieron en las fotos de aquellas revistas.
Pensé en si ese era el camino que nos tocaba (un maquillaje para las revistas y el resto tan mal como siempre). Quise que todo eso se pudiera saltar, para llegar a la imagen de la China moderna de hoy día.

Y, con cierto susto, miré hacia el edificio de la UNEFA para ver si seguía ahí la gigantografía con la imagen inmensa de Chávez y el fondo rojo, tan parecida a la de Mao.

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