Otra votación más en este país (recuerden que “elección” es cuando usted tiene la posibilidad de escoger y no se queda con malo conocido o con el que cree menos malo).
A la verdadera mayoría de los ciudadanos no le queda de otra que ir a trabajar. Aún algunos que creen en las promesas y que se beneficiarán del gobierno de turno, algo tienen que hacer para lograr beneficios (así sea callar y aguantar). NO HAY NADA GRATIS EN ESTE MUNDO.
Y yo hago lo mismo que he hecho desde que tengo edad para votar: al día siguiente de los resultados paso a la acera de enfrente. Es decir, aún cuando gane el candidato que yo quiero, me distancio lo suficiente para poder observar como lo hace y poder hacer crítica. Porque si me quedo dentro del bosque sólo veo los árboles cercanos, pero al apartarme de él puedo ver la dinámica, el funcionamiento (no sólo del centro sino de la periferia ) y el de los otros elementos que interactúan con el bosque.
Por eso invito a todos a distanciarse, a pasar (aunque sea por un rato) a la acera de enfrente para que el panorama englobe a todos los sectores y no tengamos esa perspectiva sesgada de que existen sólo dos grupos en el país y que de paso están siempre enfrentados. Hay muchas lecturas, muchos escenarios, más de lo que nos imaginamos.
Venezuela no puede ser de todos, mientras la palabra TODOS deje por fuera a la verdadera mayoría.
Ya Topocho y yo votamos en el Colegio San Antonio de Macaracuay. Nos resultó la estrategia de irnos en la tarde, llegamos a las 2:10 pm a la cola y salimos del centro electoral a las 3:00 pm. Y eso porque dejamos pasar a los viejitos y había que subir y bajar escaleras.

Tengo que llamar por celular a mi hermana porque no la encuentro para llevarle un jugo. Luego la encuentro mucho más lejos de la puerta del centro de votación de lo que yo esperaba. Cerca de ella hay un kiosko que vende sandwichs, café y agua embotellada; más adelante hay otro parecido. Hay mucha cola en la intersección de la Avenida Principal de Macaracuay y la calle Chacao (frente a la redoma).
Las personas en la cola están vestidas, en su mayoría, con camisa o franela blanca (según lo que se había estado divulgando por internet), muchos de azul y no ví ninguno de rojo.


Como cosa chistosa, el cartel de unos “panitas” que venden Pepsi Cola (casi en la puerta del centro de votación)