No sólo es que acecha en cada rincón, si no que se aprovecha de todo tipo de estímulos para agarrarme desprevenida.
Y entonces voy a un evento muy empresarial ¿y qué se les ocurre? pues una presentación de la coral cantando aguinaldos y parrandas. ¿Acaso sirven pasapalos y vino? ¡NOOOO! los muy desgraciados nos agasajan con plato navideño y termino comiendo la primera hallaca de este año (por cierto, fabulosa)
¿Y si voy en metro? Tienen pesebres (algunos bastante feos) y por los altavoces se cuela más música navideña y de pronto no me puedo quitar de la cabeza la tonadita (”esta bella noche estaremos todos cantando aguinaldos…”)
Cuanta tienda se me atraviesa en el camino ha decorado su vidriera con coroticos navideños y en el Unicentro El Marqués casi me da un infarto por culpa de unos muñecos de nieve con nariz de zanahoria.
Si ando con mi hija soy arrastrada hacia cuanta Barbie existe y hacia un juguete muy extraño llamado Ello. Incluso sin ella, me descubro comparando precios.
El domingo fui a parar a la feria navideña del Ateneo. Pero juro que no me di cuenta de lo que hacía. En un arranque de cordura salí de allí y fui a la Galería de Arte Nacional para ver la exposición de obras del BBVA. No me pregunten por los cuadros, salí huyendo cuando escuché una presentación de corales de los diferentes ministerios. Obviamente cantaban música navideña (por cierto, ¿sabrá el gobierno que sus corales cantan Jingle Bells?)
En Beco del CCCT se abalanzó sobre mí un supuesto duende de Santa quien me preguntó miles de veces que quería de regalo y si me había portado bien. No esperó respuesta, pero me dejó un consejo “si te portas mal, disfrútalo”
Y no hablemos del Rumblog. El pernil estaba exquisito, había pan de jamón y para colmo apareció Santa Cereza a desearnos Cherry Christmas, con unos globitos fálicos y una insistencia malsana a que nos sentáramos en sus rodillas. Y ni siquiera le pedí nada.
Total, que la Navidad no me deja en paz. Ya me está arrechando porque no le para ni a los comentarios “ácidos” ni a los “alcalinos”.
¡HORROR! Acabo de descubrir que ya compré regalos… La Navidad me va ganando ¿quién podrá defenderme?