Vengo en el carro, metido en una de las sempiternas colas de la ciudad de Caracas. La radio suena, las voces trilladas de los locutores desgranan las noticias, los políticos histéricos de costumbre destrozan el verbo declarar.
Una moto se acerca lentamente desde atrás, apenas más rápida que la cola. No culebrea frenética entre los carros, ni vuela como un cañonazo sobre las rayas que demarcan las vías. Dos hombres sin casco van en la moto, chaquetas azul oscuro, bluejeans, botas, y cabello casi al rape.
Los motorizados no llevan casco, y se puede ver como sus miradas exploran carros, conductores y placas. La moto se detiene, los dos hombres conversan con pocas palabras mientras que su miradas recoren con indiferencia los detalles del tráfico a su alrededor.
En la radio se anuncia que en las olimpíadas judiciales se están rompiendo todos los records en cuanto a investigaciones y actuaciones del Ministerio Público. A cada momento aumentan los detenidos, y se establcen plazos para aclararlo todo, todo, todito.
Como yo a todo le encuentro defectos pienso que se han desviado muchísimos recursos (policías, fiscales, etc) para poder dar respuestas tan rápidas al público. Hago un par de cuentas mentales y me doy cuenta de que esto se hizo al costo de que Pedro Pérez se pudra en la morque, ya que ni la cucarachita lo siente y lo llora, ya no digamos que no apareció en televisión.
La radio sigue lanzando noticias al piso del carro, ahora todo cambiará en los cuerpos de seguridad. Ya nadié tendrá que temer al ver una alcabala policial. Los policias estrán identificados, bla, bla, bla.
La moto se para al lado de un fiscal de tránsito que luce uniforme, chaleco y casco, y que desvía el tráfico por una gandola accidentada. Los dos hombres se identifican, sacan una radio por la que hablan brevemente y lentamente siguen su camino. La moto no tiene placas, es obvio que son policías. Nada cambia en los tiempos de la cólera.

Yo he visto eso millones de veces en Caracas. Es desesperante porque es obvio en lo que andan y es obvio que cualquiera puede ser víctima.
- José Félix Scott - 08/04/2006
La muerte no tiene rostro ni descripción; salvo para aquel que busca, y finalmente encuentra.
- Dicson - 08/04/2006
ni cambiará
- unocontodo - 09/04/2006
Sin palabras :s
- Acerina - 09/04/2006
No se en el interior, pero en caracas hay más policías sin identificación que con identificación.
Hoy en día cuando ves un tipo (en general de muy mal aspecto) que se medio mueve y asoma una pistola, no sabes si es de los "buenos" o de los "malos".
- Dariusz - 10/04/2006
Definitivamente este debe ser uno de tus mejores relatos.
Me quito el sombrero.
- m@goo - 11/04/2006
Sí seguimos como vamos, armando a la sociedad, sin políticas, ni normas, con los poderes secuestrados, etc, la anarquía nos va a terminar de destruir y pasaremos a la historia como el país petrolero de mujeres bellas que algunas vez existió... Alguien recuerda como se llama?
- Adriana - 12/04/2006
Muy buen relato.
Esto pasa desde hace añales.
Preguntemonos por qué es ahora que nos damos cuenta...
Nunca antes hubo protestas ni preocupación.
Es más, lanzo otra pregunta: ¿Será que alguien le convine que tengamos miedo?
¿Será que alguien se beneficia de la histeria que genera ese miedo?
- Amistoso - 20/04/2006
Hay mucho más para leer, Si quieres puedes seguir curucuteando en los archivos:
Visita el Directorio de Blogs de Venezuela, ahí encontrarás muchos más blogs que puedes revisar, como estos:

Caracas, Venezuela.
En los alrededores de:
Latitud: 10.4818
Longitud: -66.816
Y apoyando el:

This work is licensed under a Creative Commons License.
Translate this blog to english